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Bibliotecas 2.0

El 13 de septiembre se conmemora en la Argentina el Día del Bibliotecario. ¿Cómo inciden las nuevas tecnologías de la información y la comunicación en su trabajo cotidiano? ¿Internet posibilitaría concebir una nueva Biblioteca de Alejandría? ¿Cómo pueden interactuar los libros impresos y los eBooks?

Estantes eternos con libros de diferentes tamaños, formas y colores. Pasillos que deben estar en silencio y, en algunos pocos, espacios parlantes. El bibliotecario como dueño de todos los secretos y pequeñas curiosidades dentro de la enorme lista que une autores con títulos. Tu tarjeta de socio. El historial de aquellos que leyeron antes que vos el libro que estás pidiendo.

Probablemente esa es la imagen que la mayoría de nosotros tenemos de las bibliotecas. Pero ¿dónde queda esta imagen con el desarrollo y masificación de internet, o bien con la constante nueva oferta de tecnología móvil y acceso a publicaciones digitales? 

Libro digital

De dónde venimos

Concebir a las bibliotecas como un lugar donde se acumulan libros, o como un espacio donde la cultura se cubre de polvo puede ser una mirada un tanto incompleta. Como todos los lugares en los cuales nos movemos e interactuamos, las bibliotecas tienen una vida que les es propia, maneras de funcionar y rituales que seguir.  

Pero las grandes bibliotecas que eran “templos del saber”, espacios herméticos y silenciosos donde se iba a leer y reflexionar se encuentran muy alejadas del tipo de biblioteca moderna: esta resignificó su lugar físico y la manera de conectarse y acceder a la información.

Internet revolucionó la historia de la humanidad y las bibliotecas no se vieron excluidas de este impresionante fenómeno. Los cambios y avances constantes de la tecnología, así como el aumento de la demanda de los nuevos recursos/herramientas, obligaron a estas instituciones a cambiar no solo en su aspecto y distribución de espacio, sino también la misma concepción que uno tiene sobre ellas. 

Bibliotecas 2.0

Durante la década de 1990 comenzó a crecer un fenómeno que supera la incorporación de videotecas, computadoras o acceso a internet dentro de las bibliotecas. Son las llamadas bibliotecas digitales, desarrolladas por las mismas instituciones y ofrecidas a sus usuarios como un recurso más para acceder al material de consulta o catálogos. Sitios donde podíamos encontrar (y aún hoy encontramos) una gran cantidad de libros y artículos digitalizados, galerías de fotos y videos. Esto facilita a los usuarios el acceso al material que buscaban sin la necesidad de moverse de su casa.


El paso del mundo escrito al mundo impreso. Comparando dos biblias antiguas (una creada por copistas y otra por la imprenta de Gutenberg), a través de las TIC (Biblioteca del Congreso de los EE. UU.). 

Uno de los ejemplos más importantes de este tipo de bibliotecas digitales es la Biblioteca Pública de Nueva York, una de las bibliotecas más grandes del mundo y con mayor contenido de América. En su versión digital cuenta con más de medio millón de imágenes digitalizadas, audiolibros, eBooks, artículos y bases de datos. Además de tener en su página un sistema muy sencillo de búsqueda, que se basa en diferentes categorías establecidas por tema y palabras claves que facilitarán al usuario a encontrar aquello específico que desea, como también encontrar material relacionado para ampliar su búsqueda.

El Proyecto Gutenberg (1971) fue el pionero y revolucionario en este tipo de iniciativas. Desarrollado por Michael Hart, tiene como objetivo la digitalización de libros que ya existen físicamente y que son de dominio público (o que obtuvieron los permisos de los autores para ser publicados). Trabajando bajo el lema "cortemos los barrotes de la ignorancia y el analfabetismo", dicha biblioteca está integrada por más de 40.000 libros digitalizados en diferentes idiomas (inglés, francés, italiano, español. holandés, finlandés y chino): 40.000 textos a los cuales cualquier usuario puede acceder y distribuir gratuitamente, y que tienen como única restricción la prohibición de alterar el texto. 


Todas las imágenes de los 100 libros descargados de Project Gutenberg, a razón de uno por cada fotograma.

Un paralelo actual de este proyecto es el que emprendió hace varios años Google con su sección Books. Un ambicioso proyecto que contempla la digitalización de libros y su puesta en común para todos los usuarios de internet (aunque no está ajeno a resistencias y fuertes acusaciones legales).

Además, con la masificación de dispositivos móviles hoy existe un gran mercado de libros digitales. Grandes compañías como Amazon (asociada a su eReader Kindle), hasta Apple (con el desarrollo de la aplicación iBook especial para guardar los libros digitales que uno compra) nos ofrecen –a tan solo un clic de distancia– acceder a una cantidad inmensa de títulos con una gran variedad de temáticas, idiomas y formatos, a precios accesibles. Permitiendo no solo la edición de nuevos títulos sino también la reedición de títulos más viejos que dejaron de estar disponibles en papel y solo podemos encontrarlos, con suerte, en las librerías de viejos y usados. 

A nivel local, enfocada al mundo educativo y pensada para fortalecer su presencia en los dispositivos móviles, el portal educ.ar creó la Biblioteca de libros digitales. Al presente ofrece más de 200 títulos on line, en forma totalmente gratuita.   

Libros digitales

Hoy nos encontramos con mucho más que sitios o aplicaciones que nos brindan material digitalizado. Accedemos a información y contenido generado en la Web y pensado para este medio. Información que es construida en cooperación por personas que se encuentran en diferentes partes del mundo. Sin duda el caso más conocido por todos es Wikipedia. La enciclopedia on line gratuita que contiene más de 20 millones de artículos en 282 idiomas y dialectos, que bajo el lema “La enciclopedia libre que todos pueden editar” busca promover la construcción colaborativa de conocimiento.

Pero sin quedarnos simplemente con esto, estamos viviendo nacer hoy una gran cantidad de aplicaciones nativas pensadas exclusivamente para la navegación en nuevos dispositivos (tabletas o smartphones) las cuales cambian la experiencia del lector introduciendo material de multimedia como videos o galerías de foto dentro de los mismos textos.


Las Bibliotecas y las nuevas tecnologías. Entrevista a Gonzalo Oyarzún, responsable del Sistema Nacional de Bibliotecas Públicas de Chile (educ.ar). 

Bibliotecas y redes sociales

Libro y redesLas bibliotecas tampoco se quedaron afuera de la transformación en la forma de relacionarse que generaron plataformas como Facebook o Twitter. Nuestra forma de relacionarnos y comunicarnos con aquellos espacios que antaño se presentaban como lugares sagrados del saber, cerrados y donde uno debía permanecer silencioso estudiando o disfrutando de la lectura recreativa, hoy se muestran abiertas al uso de plataformas como Facebook que le dan al usuario un contacto más diario y cercano con sus actividades y propuestas. 

Ejemplos de ello son la Biblioteca Juan Francisco Ibarra, de la localidad de 25 de Mayo (Buenos Aires), o la Biblioteca Ricardo Güiraldes, del barrio de Retiro (Ciudad Autónoma de Buenos Aires), que a través de sus perfiles o páginas en Facebook comunican las actividades y concursos propuestos por cada institución, o que rememoran fechas y personajes importantes del ambiente educativo. También estimulan la participación de la comunidad en pequeños debates y reflexión sobre una gran diversidad de temas, logrando llegar a público de todas las edades. 

Internet: ¿una nueva Biblioteca de Alejandría?

Alrededor del año 300 a. C. fue fundada en la costa mediterránea de Egipto la ciudad griega de Alejandría. Se trataba de una ciudad cosmopolita donde vivía en paz un amplio grupo de ciudadanos. Es allí donde se construyó la Biblioteca de Alejandría, que tenía como objeto reunir una colección de libros de todo el mundo conocido. Con este objetivo, se enviaban agentes a todos los rincones del mundo a comprar colecciones completas y a buscar libros de todas las culturas.  

Libros y TICNo es difícil hacer el paralelismo entre la antigua Biblioteca de Alejandría con internet. Grandes espacios que reúnen conocimiento, donde uno como usuario debe navegar entre libros y links que nos van abriendo el camino hacia la respuesta que buscamos. Pero también dónde se conecta y converge conocimiento de personas que se encuentran en diferentes partes del mundo.

Hoy más que nunca las personas tienen acceso a una cantidad impresionante de información pero, además, están hiperconectadas constantemente con otro tipo de realidad (o con muchas realidades diferentes). También se pueden relacionar con una multiplicidad de agentes de información, e independientemente de las jerarquías todos disfrutan de algún tipo de legitimidad y autoridad en la materia. Nos encontramos siendo productores y voceros de contenido; leemos, comentamos, formulamos y compartimos con un ritmo del cual, muchas veces, no somos conscientes. 

Y es dentro de este contexto que aquella primera imagen que planteamos de las bibliotecas termina por desaparecer, encontrándonos con bibliotecas en “la nube”, donde el usuario ya no mira hacia adentro sino hacia fuera, donde puede ir y venir constantemente.